domingo, 25 de marzo de 2012

¿QUÉ HACER CON SUS RABIETAS?

Para evitar las rabietas 

Las rabietas son parte de la vida diaria de algunos niños, aunque pueden ser menos frecuentes en otros. Puedes evitar muchas rabietas, organizando la vida de tu bebé de manera que la frustración permanezca dentro de los límites de su tolerancia la mayor parte del tiempo. Intenta evitar las rabietas sin comprometer tus propios límites porque no aportan nada positivo para ninguno de los dos. 

Cuando debes forzar a tu hijo a que haga algo que no le resulta agradable, oprohibir algo que le gustó, hazlo con el mayor tacto posible. Si ves que se está enojando o alterando acerca de algo, intenta hacer que le sea más fácil aceptarlo. Por supuesto debe salir con el abrigo puesto, si eso es lo que le has dicho, pero quizás no necesite llevar el cierre del cuello abrochado todavía. No hay ninguna ventaja en desafiar a tu hijo con cosas absolutas que hay que "hacer" y "no hacer" o en acorralarlo en situaciones en las que su única opción es explotar de rabia. Déjale una ruta de escape digna. 

Qué hacer si tu hijo tiene una rabieta 

Recuerda que su exceso de enojo o de rabia le asusta a él mismo. Asegúrate de que no se hace daño ni daña los demás. Si después de que se le pase el ataque de rabia descubre que se ha golpeado la cabeza, te ha arañado el rostro o ha roto un jarrón, verá estos daños como evidencia de que no se puede controlar y que tú tampoco tienes el poder de controlarlo y mantenerlo seguro. 

Puede ser más fácil mantener a tu niño seguro si lo sujetas con suavidad en el suelo. A medida que se vaya calmando y se sienta cerca de ti descubrirá, para su asombro, que todo sigue igual después de la tormenta. Poco a poco se relajará en tus brazos y los gritos se convertirán en llantos. El monstruo furioso es ahora simplemente un bebé que ha gritado hasta quedar exhausto y se ha asustado tontamente. Es hora de consolarlo. 

Hay algunos niños que no soportan estar en brazos mientras están teniendo una rabieta. La restricción física les da más motivo para enojarse y hace que todo el asunto se vuelva peor. Si tu hijo reacciona de esta manera, no insistas en dominarlo físicamente. Aparta cualquier cosa que pueda romper e intenta evitar que se haga daño a sí mismo. 

No intentes discutir con tu hijo. Mientras la rabieta dura, tu pequeño está más allá de la razón. 

No le contestes gritando, si es que puedes evitarlo. La rabia y el enojo son muy contagiosos y puede que te sientas más enojada con cada uno de sus gritos. Intenta no participar en la rabieta. Si lo haces, probablemente la prolongarás ya que cuando comience a calmarse, se dará cuenta del tono enojado de tu voz y comenzará de nuevo. 

No des ninguna recompensa ni ningún castigo por una rabieta. Quieres que vea que las rabietas, que son horribles para él, no cambian nada, tanto a favor como en contra. Si tiene una rabieta porque no dejas que salga al jardín, no cambies de opinión y dejes que salga después de que se haya calmado. De la misma forma, si ibas a dar un paseo antes de que tuviera la rabieta, debes seguir con el plan, tan pronto como se calme. 

No dejes que las rabietas en público te hagan sentir mal. Muchos padres temen las rabietas en lugares públicos; sin embargo, no debes dejar que tu hijo sienta esta preocupación. Si dudas en llevarlo a la tienda de la esquina, para evitar que tenga una rabieta porque quiere dulces, o si lo tratas de forma extra cuidadosa cuando hay visitas por si el trato ordinario provoca una explosión, se dará cuenta de lo que está pasando. Una vez que tu hijo se dé cuenta de que sus enojos genuinamente incontrolables tienen un efecto en tu comportamiento hacia él, es probable que aprenda a usarlos y entre en un estado de rabietas semi-deliberadas típicas de niños de cuatro años cuyas rabietas no se han manejado con eficacia. 

Cómo manejar las rabietas 

Imagina que tu hijo no tendrá una rabieta, compórtate como si nunca hubieras oído hablar de ellas y luego trátalas, cuando ocurran, como algo desagradable, pero completamente irrelevante en el curso de los acontecimientos de un día ordinario. Suena fácil, pero no lo es. 

Una vez visité a una amiga cuyo hijo de 20 meses le había pedido que quitara la tapa de su caja de arena. Ella le dijo, "Ahora no, es casi la hora de tu baño", y siguió conversando conmigo. El niño le tiró del brazo y le preguntó de nuevo, pero no obtuvo respuesta. Luego intentó en vano abrirla él mismo. Estaba cansado y lafrustración fue demasiado para él. Explotó. Cuando la rabieta había pasado, su madre me dijo: "Siento que soy muy mala. Esto ha sido culpa mía. No me he dado cuenta de que era tan importante para él jugar en la caja de arena". Y entonces le quitó la tapa a la caja de arena. 

El comportamiento de la madre es fácil de comprender, ¡pero también un ejemplo excelente de cómo no hay que manejar una rabieta! Ella dijo "no" al niño cuando le pidió ayuda la primera vez, sin pensar con detenimiento en lo que le había pedido su pequeño. Los esfuerzos del niño para retirar la tapa de la arena le mostraban las ganas que tenía de jugar porque no le estaba prestando atención. 

Fue necesaria una rabieta para que la madre se diera cuenta de las ganas que el niño tenía de jugar con la arena y de que no había una buena razón para no dejarle jugar. Es normal que deseara compensarlo dejándole jugar después de todo, pero era demasiado tarde para eso. 

Aunque no hubiera sido una buena decisión al principio, la mamá debería haber seguido con su "no" original porque, al cambiarlo por un "sí" después de la rabieta, lo que consiguió fue que su hijo sintiera que su explosión había tenido el efecto deseado. 

Hubiera sido mejor para ambos que la madre hubiera escuchado a su hijo cuando le pidió ayuda por primera vez, y hubiera pensado mejor su respuesta en lugar de ceder a los deseos del niño después de su rabieta. 

No es fácil ser un niño chiquito, y pasar sin control de esos estados de ansiedad a explosiones de rabia. Tampoco es fácil ser madre y tener que convivir con ese estado emocional tan variable y mantenerlo en equilibrio. Pero el tiempo ayuda: gran parte de la turbulencia emocional se habrá calmado para cuando tu hijo haya completado su cambio de niño pequeño a niño en edad preescolar

Las rabietas quedan atrás 

A medida que tu niño crezca podrá manejar mejor las cosas. Eso significa que tendrá menos frustración extrema en su vida diaria. También podrá conocer y comprender más, y su vida tendrá menos novedades que lo asustan. A medida que pierde el miedo, dejará de necesitar tanta reafirmación de ti y gradualmente aprenderá a hablar libremente, no sólo acerca de las cosas que puede ver frente a él, sino acerca de las cosas que está pensando e imaginando. Con la ayuda del lenguaje también distinguirá entre fantasía y realidad. Una vez que llegue a este punto, podrá ser capaz de ver que la mayoría de sus peores miedos no son ciertos, y que la mayoría de las exigencias y restricciones que tú le impones son razonables. 

Se convertirá un ser humano razonable y comunicativo. Simplemente dale un poco de tiempo. 

Escrito por la psicóloga infantil Penelope Leach 

sábado, 17 de marzo de 2012

El Primer Día de Clases en el Kinder

Las emociones son muchas y muy fuertes en un niño que se enfrenta, luego de tres meses, al primer día de clases. Es normal que después de este tiempo, la rutina hogareña asimilada por el pequeño choque con el cambio de un día para el otro.
El temor de un niño frente a los cambios es normal, pero la actitud de los padreses crucial para la adaptación a este cambio. Muchos de los papás influyen decisivamente en la actitud de los niños con su ansiedad. Muchas veces sin querer, van creando incertidumbre sobre sus hijos a pocos días de iniciarse las clases, tan sólo conversando en la mesa sobre el tema. Algunos pequeños llegan incluso a no querer dormir, comer o sentirse realmente estresados.
Es importante no crear esta expectativa de preocupación tan grande y ayudar mas bien a nuestros hijos a sobrellevar esta ansiedad. De ello depende que , en el futuro, sepan controlar estas emociones, que se producirán siempre ante tantas situaciones en sus vidas de adultos.
El éxito del primer día de clase depende de que los adultos involucrados contribuyan a ello. Los padres deben tomar el día de regreso a la escuela como un día normal, aunque tampoco se puede caer en la indiferencia; esto desmotivaría a los niños. Pero el otro lado de las responsabilidades dirigidas a hacer un triunfo de este día está cruzando la puerta de la escuela; en las maestras, sobretodo.
Las maestras deberán garantizar un ambiente agradable y un recibimiento adecuado y alegre al niño, de forma que este se sienta a gusto en su escuela desde el primer día. Esto, unido a lo hecho por los padres, evitará que la frustración de un día determine el rendimiento del niño a lo largo del año. Ahí esta la importancia del primer día de clases.
Finalmente, la comunicación y el diálogo juegan un papel fundamental en este proceso de cambio. Se recomienda a los papás que conversen con sus hijos, de acuerdo a sus edades, sobre el primer día de clases. Diciéndoles que verán nuevamente a sus amiguitos, describirles a su nueva maestra o contarles también cómo será ese día. La idea es crear un ambiente que estimule positivamente laimaginación del niño, lo cual lo ayudará a afrontar esta nueva y crucial experiencia.
En este, como en otros temas, se sustenta la necesidad de crear una estrecha relación y coordinación entre los papás y la escuela. Ambos juntos deben velar por que ese completo entendimiento beneficie al niño. Así se logrará garantizar que laexperiencia educativa sea una de alegría, cariño y gratos momentos para nuestros hijos.

sábado, 18 de febrero de 2012

Una reflexión para ti joven estudiante... “La oportunidad”


Hoy que inicias un nuevo ciclo escolar te propongo la siguiente reflexión.
Abriendo las puertas1. Ya no eres niñ@ -lo siento-, ese tiempo ya pasó, eres adolescente y puedes hacer más y mejores cosas. Ten conciencia de ello y ten cuidado con lo que haces, pues a tu edad es fácil perderse.
2. Esta es una nueva etapa en tu destino, es una oportunidad que la vida te dio para que seas mejor. No hay mañana para empezar, es hoy.
3. Considera que en este momento estás exactamente igual que tus demás compañeros de grupo, no eres mejor ni peor, al inicio de cada etapa de la educación nadie se distingue por nada. Tienes un 10 de calificación, consérvalo siempre.
4. ¿Qué tanto quieres progresar en la vida? Disciplina es orden y orden es progreso.
5. La vida te puso aquí por alguna razón, y aquí mismo tienes que demostrar que eres mejor que los demás.
6. No hay materias imposibles de pasar, todas están hechas para la capacidad que hoy tienes.
7. A la escuela viniste a estudiar y a aprender cosas positivas, no lo olvides.
8. Respeta a los demás y exige el respeto de todos.
9. En ocasiones tendrás que ayudar a los demás y otras veces recibirás ayuda. Pero entiende y aplica bien la palabra ayuda, pues es fácil crear vicios de tanto “ayudar” o caer en ellos de tanto recibir “ayuda”.
10. Administra bien el tiempo. Todo se puede hacer, pero tienes que asignar un momento para cada cosa. Dale mayor importancia y tiempo a las cosas que te traerán beneficios. El tiempo es como el dinero: debe invertirse no gastarse, y no debe utilizarse para comprar lo que quieras sino lo que necesites.
11. Si algo debe quedar bien claro en tu cerebro es que no hay imposibles. Puedes ser lo que quieras, grande o pequeño como quieras. Todo empieza en la imaginación, imagina que eres el mejor y lo serás, imagina que puedes y podrás. Pero tienes que acompañar tu pensamiento con la acción, de lo contrario no pasarás de ser un soñador.
Tienes un horizonte lleno de posibilidades, no desaproveches esta nueva oportunidad que la vida te dio.

martes, 17 de enero de 2012

La importancia de pasar más tiempo con tus hijos


Calidad, no cantidad


Pasar tiempo con tus hijos es una actividad importante dentro del vínculo familiar, pues mientras estés más con ellos, tendrás muchas oportunidades de reforzar sus valores, mejorar sus habilidades y de prepararlos para el futuro.


De acuerdo con la psicóloga clínica y experta en salud mental, Carol Kryder, el no invertir tiempo en la familia se ha vuelto un gran problema en la sociedad, pues la mayoría de los padres creen que no pasar tiempo con nuestros hijos es fácilmente compensable dándoles un regalo.
Estudios realizados por el Centro de Investigaciones Child Trends con sede en Washington, han comprobado que a los niños les gusta más convivir aunque sea 10 minutos con sus padres, por ejemplo jugando un juego de mesa, que recibir un juguete de moda. 


Sin embargo, el tiempo que invertimos en la familia sigue disminuyendo y tal parece que como lo afirma la Coordinadora de la organización National Latina Health Network, Mari Quiala, en la mayoría de los casos, los padres culpan al trabajo de su falta de interés, ya que estos no pueden renunciar, ni aumentar horas al día o dormir menos, por lo que se requiere de un fuerte compromiso con los hijos cuando estamos en su presencia. 

"Hablar, hablar, todo el tiempo con nuestros hijos es esencial. No tenemos que esperar hasta la hora de la cena para sentarnos a conversar con ellos, podemos iniciar una charla en el auto camino a la escuela que sea constructiva. No se trata de la cantidad de tiempo, sino de estar disponibles y de alentarlos, quererlos y apoyarlos", Quiala sugirió.
Las consecuencias de no estar con ellos
Lo primero que debes recordar es que tus hijos son un reflejo de ti, el modo en que los tratas repercute en su comportamiento como hijos y más adelante en su comportamiento como padres, tal y como lo aclara la doctora Carol Kryder de JustAnswer


"Los niños necesitan pasar tiempo con sus padres porque éstos son sus modelos a seguir, sus maestros y guías. Los padres transmiten su sistema de valores a sus hijos cuando pasan tiempo de calidad con ellos", explicó Kryder.

De tal modo, que hacer lo contrario puede traer serias consecuencias, según afirmó la experta en salud mental, tales como:
  • Problemas de conducta o aprendizaje en la escuela
  • Actividad criminal
  • Abuso de alcohol y drogas
  • Embarazos adolescentes
  • Baja autoestima

Mejora la comunicación


Asimismo, la doctora Debbie Mandel, autora del libro Addicted to stress y especialista en programas de manejo del estrés y motivación personal, agregó que el no pasar tiempo con los hijos afecta la comunicación y se rompen lazos importantes, se pierde el amor y los niños pueden llegar a sentirse tan confundidos que incluso se enferman.
Como madre de tres hijos y profesionista, nos cuenta que ha podido darse cuenta de que "los niños que pasan más tiempo con padres positivos, que se aman, pueden brindar un entorno familiar más sano, sus hijos crecen más seguros, tienen buen rendimiento académico y se desenvuelven mejor en su comunidad".

Creando una nueva agenda
Aunque parece imposible hacer una pausa en la rutina diaria para divertirnos con los niños, no lo es. Kryder aseguró que la forma más sencilla de pasar más tiempo con nuestros hijos, es crear un calendario: "Se pueden agendar actividades que disfruten tanto los hijos como los padres. Y algo que es de mucha ayuda, es programar un día familiar una vez a la semana".
Algunas de las recomendaciones que dan los expertos, es hacer una lista de las cosas que hay que hacer en el día y eliminar las de menor importancia, de este modo los padres pueden ir creando más espacio para estar con sus hijos. Y de preferencia apagar el celular o eliminar cualquier tipo distracción que pueda robar la atención de los padres. 

Actividades que puedes realizar para pasar más tiempo con tus hijos son:

  • Leer antes de ir a la cama.
  • Cocinar.
  • Organizar campamentos.
  • Acudir a museos.
  • Pasear a la mascota unos minutos por día.
  • Ayudarlos con sus tareas.
  • Jugar juegos de mesa aunque sea una vez por semana.
  • Redecorar su habitación.
  • Regar las plantas o limpiar el patio.
  • Practicar algún deporte.
  • Hacer sobremesa.

martes, 10 de enero de 2012

Crisis en la Adolescencia


La crisis de la adolescencia es más frecuente de lo que podemos llegar a pensar. Casi todos los adolescentes atraviesan esta crisis. Pero aunque la mayoría la atraviesa de una forma más o menos inadvertida, otros tendrán una crisis de adolescencia más “conflictiva”. Este trastorno viene provocado por las muchas alteraciones que sufren a esa edad: los cambios corporales, la aceptación del nuevo cuerpo, la sexualidad,... todos estos factores provocan perturbaciones más o menos profundas y/o duraderas en el joven. El adolescente, intentando obtener más autonomía y liberarse de la influencia paterna, adopta comportamientos de oposición hacia ellos.

Los conflictos familiares continuos son un signo de crisis, pero no constituyen los únicos: el adolescente puede realizar modificaciones drásticas en su apariencia, puede encerrarse en sí mismo, adoptar conductas de riesgo (adicciones), mostrar una conducta violenta, etc. Estas circunstancias son realmente preocupantes cuando llegan al exceso, pues confirma la existencia de un sufrimiento en el adolescente que no sabe administrar.

Ayuda profesional para superar la crisis existencial

Primero, la sola idea de que el adolescente pueda necesitar una ayuda exterior profesional para salir de esta situación, afecta más a algunos padres, que a los hijos, ya que llegan a sentir que han fracasado en su función paterna. Pero no deben pensar así. Lo que realmente ocurre es que el adolescente necesita hablar con una persona neutra. Y deben tener en cuenta que, en la mayoría de casos, la consulta profesional es tremendamente beneficiosa para el adolescente (y también para los padres)

Muchas veces tratar este tema se convierte en un nuevo trauma para el chico. Para tratar que no se siente mal por tener que recurrir a la ayuda profesional y que quiera hacerlo, debemos explicarle que el profesional se trata de una persona neutra, externa a su mundo que podrá ver las cosas en perspectiva y que podrá aportarle ayuda, comprendiendo lo que le ocurre y ayudándole a administrar esta nueva situación. El chico debe confiar en su médico, es lo más importante.

Diversos profesionales de salud son competentes para aportar ayuda a un adolescente en apuros: El psiquiatra, médico especializado, es un excelente interlocutor para una depresión o un trastorno de comportamiento. El psicólogo se interesa más por el individuo en su unicidad y originalidad. Éste no intenta encerrar al sujeto en una categoría, sino comprenderlo a través de la exploración y el análisis de su personalidad y sus vivencias: lo que lo debilita, lo atormenta,...

Con el fin de escoger al profesional más apropiado, lo mejor es exponerle la situación al médico de cabecera. Éste los aconsejará en la elección que hay que tomar y los orientará. También puedes acudir al psicólogo escolar para que les dé nociones del mejor paso a dar.

Fuente: www.areapadres.com

jueves, 5 de enero de 2012

VERANO: Alimentación para los niños



Verduras de la estación.
En cremas frías o templadas acompañadas de queso, en ensaladas acompañadas con una cucharadita de mayonesa para espesar y mejorar su sabor, las verduras de temporada son un primer plato completo y nutritivo tanto para las comidas como para las cenas de tus hijos. 
Zumos y batidos y helados.
Listos en un momento, dulces y apetecibles. Se preparan en un abrir y cerrar de ojos, y deben consumirse al momento para que no pierdan su contenido en vitaminas y minerales. Tienen la ventaja de aprovechar todos los beneficios de las frutas crudas. Si previamente has dejado los ingredientes en la nevera, estarán frescos a la hora de consumirlos y tus hijos querrán repetir. Son bajos en calorías y están llenos de nutrientes que ayudan a tus hijos a crecer.

Caseros y llenos de nutrientes. Las combinaciones de frutas, leche y yogures para los helados y las de frutas y zumos para los sorbetes resultan altamente atractivas para los niños y muy nutritivas. Hacerlos en casa es facilísimo. Sólo necesitas una batidora, un molde y al congelador.


Consejos para alimentar a los niños en verano

El verano ofrece muchas posibilidades para una alimentación sana y equilibrada. Descubre cuáles:
Aprovecha las frutas y verduras de la estación. Las frutas y las verduras son una fuente importante de vitaminas y minerales para todos, pero tienen una especial importancia para el crecimiento de los niños. Son ricas en fibra y bajas en calorías, por lo que evitan el estreñimiento y la obesidad.
Respeta los horarios también en verano. Aunque es normal relajarse un poco en vacaciones, conviene respetar el horario de alimentación porque esta rutina es muy importante para regular el apetito de los niños. Evita que realicen las comidas con prisas y a distintas horas cada día. Una buena masticación favorece la digestión, evita los gases y otros problemas intestinales.
Empieza el día con un buen desayuno. Incluye en el desayuno de tus hijos leche, cereales, zumos o piezas de frutas. 


Evita las frituras. Sustituye los fritos por los alimentos a la plancha. Recuerda que es mejor consumir alimentos guisados, cocidos o asados.
Respeta las digestiones. Dependiendo del tipo de comida, se debe respetar el periodo de digestión antes de bañarse o meterse en el agua. Se debe esperar al menos una hora y media o dos después de comer para bañarse en la playa o en la piscina. Un corte de digestión puede ocasionar dolor abdominal, náuseas, vómitos y pérdida de conocimiento.
Mantén la merienda. Un tentempié a media tarde es fundamental para no llegar con tanta hambre a la hora de la cena y evita bajadas de glucosa, sobre todo, en verano cuando los niños desarrollan más actividad física.Bocadillos y sandwiches, acompañados de leche, yogures y zumos de fruta son buenas alteranativas para completar la alimentación de verano de los niños.

Composición de la dieta infantil

Grasas. Jamás deben sobrepasar el 30 por ciento del consumo diario de calorías de un niño. Están concentradas en los aceites vegetales, la mantequilla, la nata, el yogur, los huevos, la margarina y las grasas animales.
Hidratos de carbono. La mayor parte del aporte de calorías debe realizarse a través de los hidratos de carbono. Deben representar el 60 por ciento del consumo en la dieta. Pan, cereales, harina, pasta, arroz, patatas, judías, lentejas y frutos secos son los productos más ricos en hidratos de carbono.
Proteínas. Son esenciales para el correcto desarrollo y crecimiento infantil, y deben representar el 30-35 por ciento de las calorías totales de la dieta. Las proteínas animales se encuentran principalmente en la carne, el pescado y los huevos. Las proteínas vegetales no son proteínas completas y deben combinarse los alimentos para formar proteínas completas: así es bueno tomar en la misma comida lentejas con arroz, por ejemplo.
Marisol Nuevo. Editora de GuiaInfantil.com Asesoramiento: Departamento de Nutrición de la Clínica Universitaria de Navarra.